En Nicaragua se le conoce como moronga a uno de los alimentos más controversiales del mundo ya que es amado por unos y odiado por otros. Es una clase de embutido que se elabora desde tiempos inmemoriales donde el ingrediente básico es la sangre de cerdo que se mezcla con arroz, se adereza con hierbas, cebollas, chiltomas, chile y se sazona con especias para realzar su sabor. Generalmente se hierven dentro de fundas plásticas o en hojas de chagüite cocida y luego son cortadas para freírlas en manteca de cerdo.

Se le conoce de diferentes formas dependiendo del país donde se le prepare, por ejemplo en Nicaragua, México, El Salvador, Honduras y Guatemala es conocida como moronga; en Venezuela, Argentina, Paraguay, Uruguay y España es llamada morcilla; Rellena en Colombia, y Prieta en Chile y Perú.

Este embutido se presume se originó en la antigua Grecia desde donde se extendió a toda Europa y de allí a América con la llegada de los conquistadores Españoles y Franceses quienes trajeron nuevas técnicas culinarias y las incorporaron a la gastronomía local. Es común encontrar platos de morongas cocidas con frijoles en Puerto Rico y Cuba, en estofados en Brasil y Chile, y a la parrilla en Venezuela y Argentina. La preparación del plato ha cambiado a lo largo de la historia y cada región la presentará de acuerdo a los ingredientes típicos de país.

La moronga nicaragüense es deliciosa y tiene un aporte nutricional importante para el organismo, ya que es un alimento rico en minerales como el potasio, calcio, hierro, magnesio y zinc que son altamente recomendados para combatir la anemia y proteger el sistema inmunitario.

Los mercados populares nicaragüenses son los lugares más propicios para disfrutar de una buena moronga frita acompañada de ensalada y chiles.